La Procuraduría Federal de Consumidor (Profeco) ha interpuesto 297 denuncias ante la Fiscalía General de la República (FGR) en contra de gasolineras que colocaron rastrillos en sus bombas y robaban hasta la tercera parte por cada litro de combustible, por lo que el gobierno federal pretende pelear que se les retire el permiso de operación.
De acuerdo con lo que publica Milenio, la Profeco presentó un reporte ante el gabinete federal la primera semana de marzo, en donde se exhiben a 297 gasolineras que instalaron rastrillos a 853 bombas para estafar a los consumidores.
El reporte señala que estas gasolineras pertenecen a 271 razones sociales distintas que obtuvieron permisos durante el gobierno del ex presidente Enrique Peña Nieto luego de que se aprobó la reforma energética.
Un total de 250 obtuvieron los permisos para operar en el 2015, 23 en 2016, 16 en 2017, siete en 2018 durante los últimos meses del gobierno de Enrique Peña Nieto y dos más fueron autorizados en 2019 con el actual gobierno federal en Puebla y Aguascalientes.
Algunas de estas gasolineras se ubican en municipios incluidos por el gobierno federal en la lista de los 91 con mayor índice de robo de combustible, por lo que las investigaciones también incluyen deslindar presuntos nexos con bandas dedicadas a este delito.


