Por sus brackets la encontramos: Tras medio año, hallan muerta a maestra arrastrada por inundaciones

Por sus brackets la encontramos: Tras medio año, hallan muerta a maestra arrastrada por inundaciones

Los restos de María Guadalupe fueron localizados tras más de medio año de haber sido arrastrada, -junto a su hija, Alison de 7 años-, por la corriente del agua en las inundaciones de octubre del 2025 al norte de Veracruz

“Mi esposa ya descansa en paz”, confirma Édgar Morales desde el teléfono. El hombre, con voz resignada, explica que los restos de su esposa, la profesora María Guadalupe Hernández, fueron localizados en un río de la comunidad La Condesa, en el municipio de Chalma; a casi 150 kilómetros del lugar donde a ella y a su hija Allison, de 7 años, fueron devoradas por el río Ilamatlán durante las inundaciones del 9 de octubre de 2025.

La profesora María Guadalupe Hernández, de 37 años, y su hija Allison Guadalupe Morales Hernández, de siete, desaparecieron en la comunidad de Chahuatlán, en la Huasteca Baja de Veracruz. Entre las 7 y 8 de la noche del pasado 9 de octubre, el río Ilamatlán borró por completo la casa de las dos mujeres y toda una hilera de viviendas; ahí también desaparecieron la maestra Ancelma Ramírez Hernández, de 41 años, y su madre Lucinda Hernández Domínguez, de 64.

Édgar Morales dejó sus actividades en el municipio de Naranjos Amatlán, ubicado al norte de Veracruz, y salió a buscar a su esposa y a su hija. Durante varias semanas siguió sus pistas a la orilla del río Ilamatlán en compañía de un equipo de rescate de la Unidad Canina de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP). Sin embargo, después de cientos de kilómetros recorridos, la búsqueda de María y Allison se suspendió.

Édgar retomó sus actividades como obrero en una planta de Coca-Cola de Naranjos Amatlán; se sentía frustrado por no cumplir su promesa de encontrar los cuerpos de su amor y su princesa. Pero el 25 de noviembre de 2025 recibió una llamada. Habían hallado el cuerpo de una mujer —le dijeron detectives de la Fiscalía—, en un río de la comunidad La Condesa. Pasaron meses sin noticias hasta que el 10 de marzo de 2026 lo citaron en la unidad de servicios periciales de Poza Rica.

“Me preguntaron si mi esposa tenía brackets, yo les dije que sí. Me pidieron que tratara de conseguir con su dentista alguna radiografía y, pues, gracias a Dios sí tenía una. Yo las llevé con los peritos y me dijeron que sí era ella. Yo pedí aun así que le hicieran exámenes de ADN y así fue; el pasado 22 de abril me dieron los resultados. Sí es ella”, cuenta Édgar con resignación; porque encontró su cuerpo y pudo darle sepultura, pero no oculta su tristeza al convencerse de que está muerta.

Los restos de María Guadalupe Hernández fueron sepultados en el panteón municipal de Naranjos Amatlán, donde se casó la pareja. “¿Qué sigue para usted?”, se le cuestiona a Édgar. “Seguir buscando a mi niña; nunca pensé que a su mamá la encontraríamos tan lejos; espero que pueda recuperar a mi hija”, dice con una esperanza apenas necesaria para no perder su fe.

Con información de: Lsr Veracruz

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