Alertan por sujeto que agrede a jóvenes gays en Veracruz; así los engancha y esto les hace

Alertan por sujeto que agrede a jóvenes gays en Veracruz; así los engancha y esto les hace

Jóvenes veracruzanos han denunciado haber sido víctimas de un mismo sujeto que los contacta a través de aplicaciones de citas, los droga con bebidas adulteradas y, una vez que pierden el conocimiento, abusa de ellos y les roba sus pertenencias.

Los testimonios coinciden en detalles clave, lo que ha encendido las alarmas en comunidades digitales y grupos de WhatsApp donde la información se ha ido compartiendo para evitar que haya más víctimas.

De acuerdo con uno de los relatos al que tuvo acceso XEU Noticias, el modus operandi sigue un patrón que no es nuevo pero ha resultado muy preciso.

El individuo establece contacto con personas gay en aplicaciones de citas y, tras insistir en un encuentro a solas, llega al domicilio de los jóvenes cargando botellas de color azul con vodka.

La propuesta parece inofensiva: un rato de plática tomando algo. Lo que las víctimas no saben es que la droga ya está en las bebidas antes de abrirlas, o al menos antes de que ellas las consuman.

El desenlace es siempre el mismo: los jóvenes pierden el conocimiento. Al despertar, se encuentran confundidos, desorientados, con dolor en el cuerpo y sin ninguna de sus pertenencias.

Tarjetas bancarias, dinero en efectivo, carteras, todo desaparece mientras están inconscientes. Además del robo, los testimonios apuntan a que el agresor posiblemente abusó de algunos de ellos.

Uno de los casos documentados ocurrió en una colonia de la zona norte de Veracruz y otro en Xalapa.

Sin embargo, días después empezaron a circular señalamientos que indicaban que el mismo individuo había repetido la misma dinámica con otro joven en Córdoba.

Esto sugiere que el presunto agresor se desplaza deliberadamente entre distintos municipios del estado, buscando víctimas que no se conozcan entre sí y que no puedan alertarse mutuamente con facilidad.

Se estima que opera de manera individual, aunque su movilidad entre localidades complica la identificación y la denuncia colectiva.

A medida que los testimonios se han ido sumando en publicaciones de redes sociales, más personas han compartido experiencias similares de conocidos.

Uno de los obstáculos más dolorosos que enfrentan estas víctimas es el temor al juicio social. Según han explicado en sus propias publicaciones, la mayoría ha evitado presentar una denuncia formal ante la autoridad por miedo a ser estigmatizados, tanto por haber contactado a un desconocido en una aplicación de citas como por las implicaciones de reconocer públicamente el abuso sexual.

Esta situación no es menor. La vergüenza y el miedo al señalamiento son barreras que históricamente han impedido que las víctimas de agresiones sexuales accedan a la justicia, y en este caso se potencian por el contexto en que ocurrieron los hechos.

“Sé que todo acto tiene consecuencias, quizá juzguen el hecho de meter algún desconocido a nuestro hogar, pero fuera de eso no me gustaría que le pasara a alguien más, qué tal si con la siguiente persona se pasa de droga y al rato no son solo cosas materiales si no una vida”, señala una de las publicaciones.

La advertencia es contundente y refleja una preocupación real: si el agresor continúa operando sin consecuencias, el riesgo puede escalar.

Lo que hoy son robos y abusos podría convertirse en algo peor si la dosis de la sustancia utilizada supera los límites del cuerpo de alguna víctima.

Organizaciones de derechos humanos y especialistas en atención a víctimas de violencia sexual coinciden en que denunciar, aunque difícil, es el paso más importante para detener a un agresor en serie.

En Veracruz, las denuncias pueden presentarse ante la Fiscalía General del Estado, y existen mecanismos de atención que garantizan la confidencialidad del denunciante.

También es posible acudir a colectivos y organizaciones civiles que ofrecen acompañamiento antes, durante y después del proceso legal.

Entre las recomendaciones básicas que circulan junto a las alertas en redes sociales, destacan las siguientes:

  • Evitar llevar a desconocidos al domicilio propio, especialmente en un primer encuentro.
  • No consumir bebidas que no hayan sido abiertas o preparadas frente a ti.
  • Informar a un familiar o amigo de confianza sobre cualquier cita con alguien desconocido: lugar, hora y nombre del contacto.
  • Si despiertas desorientado tras un encuentro y notas síntomas físicos o la desaparición de tus pertenencias, busca atención médica de inmediato y conserva cualquier evidencia posible.
  • Compartir la información y las fotografías del presunto agresor en redes sociales para ampliar la alerta comunitaria.

Es importante señalar que este tipo de agresiones no son nuevas ni exclusivas de Veracruz. En años recientes se han registrado casos similares en otras ciudades del país, todos con un denominador común: el uso de sustancias como el GHB, la burundanga o benzodiacepinas disueltas en bebidas para incapacitar a las víctimas.

Este fenómeno, conocido internacionalmente como drug-facilitated sexual assault, ha cobrado mayor visibilidad gracias a las denuncias en redes sociales, pero sigue siendo una práctica subregistrada debido precisamente al estigma que pesa sobre quienes la sufren.

La difusión de estas alertas en comunidades digitales veracruzanas ha logrado, al menos, algo fundamental: poner nombre y rostro a un riesgo real, y recordarle a los jóvenes que la precaución no tiene nada que ver con la culpa.

Con información de: Xeu

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