

El pasado martes 8 de septiembre a las 5:00 de la mañana el señor Eduardo Martínez salió a caminar, acompañado por su perro, por la colonia Casas Tamsa, de Boca del Río, cuando encontró un ave tirada sobre el suelo.
Aunque inicialmente no pudo distinguir qué especie era porque todavía estaba oscuro y había llovido durante la noche, optó por acercarse y aunque estaba herida recibió unos picotazos.
Con una camiseta envolvió al animal para protegerlo. Lo secó, lo limpió y lo llevó a su casa, donde lo acomodó en una caja de cartón mientras esperaba que se estabilizara. En ese momento, aún no tenía claro con qué especie estaba lidiando.
“Se defendía pero no podía caminar ni pararse, yo observé que una de sus patitas estaba lastimada; no sabía qué ave era más que nada”.
La curiosidad lo llevó a tomar fotografías del animal y consultar su identidad a través de una herramienta de inteligencia artificial.
La respuesta lo sorprendió: se trataba de un avetoro lentiginoso, también conocido como avetoro americano (Botaurus lentiginosus), una especie migratoria clasificada dentro del orden pelecaniforme y la familia Ardeidae, la misma a la que pertenecen las garzas.
El avetoro americano es un ave nativa de América del Norte y Central que, para quienes no son expertos, puede pasar fácilmente desapercibida.
Su plumaje en tonos pardos, ocres y canela, con rayas y manchas oscuras que forman un patrón críptico, le permite camuflarse con facilidad entre la vegetación de pantanos y zonas húmedas.
Puede alcanzar hasta 70 centímetros de altura y tiene un pico largo y puntiagudo, además de unas líneas negras características a los lados del cuello, conocidas como bigoteras.
Una de sus particularidades más llamativas es su canto: se dice que imita el sonido que producen los toros, lo cual le da su nombre popular.
“Ellos dicen que hace un canto que simula al sonido que hacen los toros, yo no la escuché, aquí no hizo ningún sonido de esos”.
En cuanto a su alimentación, el avetoro americano es un cazador de aguas someras. Se alimenta de peces, anfibios, insectos y reptiles, y suele habitar en pantanos, estanques y humedales.
“Traté de darle de comer pescadito, porque investigué que come pescado y come insectos, entonces traté de darle de comer y no quiso y no; le quise dar agua, le eché con un gotero unas gotitas de agua, de repente lo pasó pero se sacudía la cabeza y como que lo sacaba”.
El avetoro americano hiberna en el sur de Estados Unidos y en América Central, y realiza rutas migratorias que lo llevan a cruzar distintos territorios.
Sin embargo, sus poblaciones han disminuido considerablemente en los últimos años, razón por la cual es considerada una especie amenazada, de acuerdo con referencias bibliográficas especializadas.
Que un ejemplar apareciera herido en una calle de zona urbana en el área metropolitana de Veracruz es un hecho poco común que, justamente por eso, llama la atención de quienes se dedican a la conservación de la fauna silvestre.
Consciente de que el ave necesitaba atención especializada, Eduardo Martínez tomó la decisión de llevarla al Zoológico Miguel Ángel de Quevedo de Veracruz.
Ahí la recibió una médico veterinaria que se hará cargo de su seguimiento, su atención médica y, si su recuperación lo permite, de su rehabilitación para eventualmente reintegrarla a su entorno natural.
Este tipo de iniciativas ciudadanas son fundamentales para la protección de la fauna silvestre, especialmente cuando se trata de especies en situación vulnerable.
El desenlace de este avetoro americano dependerá de la gravedad de sus lesiones y del proceso de rehabilitación que lleve a cabo el equipo del zoológico.
Lo que empezó como una caminata rutinaria en Casas Tamsa terminó siendo un acto de rescate que podría hacer la diferencia en la vida de un ave migratoria amenazada.
Ese tipo de actitud ciudadana, combinada con la respuesta oportuna de instituciones como el Zoológico Miguel Ángel de Quevedo, es lo que puede marcar la diferencia entre que un animal amenazado sobreviva o no.
Una pequeña historia de madrugada que, en el fondo, dice mucho sobre lo que somos capaces de hacer cuando decidimos fijarnos en lo que otros pasan de largo.
Con información de: Xeu


