
Catorce de 18 penales reprobaron; Tuxpan obtuvo la peor calificación y en Poza Rica la CNDH detectó autogobierno, extorsiones y sobornos.

De los 18 centros penitenciarios supervisados por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), 14 reprobaron en el Diagnóstico Nacional de Supervisión Penitenciaria 2025.
El sistema penitenciario estatal obtuvo una calificación promedio de apenas 5.38 sobre 10, con problemas que van desde la falta de médicos y custodios hasta hacinamiento, sobrepoblación y actividades ilícitas.
Uno de los casos más graves fue el penal de Poza Rica, donde la CNDH documentó autogobierno o cogobierno, es decir, que personas privadas de la libertad ejercían funciones de autoridad dentro del centro.
Además, los supervisores detectaron actividades ilícitas y cobros por extorsión y sobornos, situación que convirtió a Poza Rica en el único penal de Veracruz donde se registraron de manera conjunta estas irregularidades.
El centro obtuvo una calificación de 4.37 puntos y albergaba a 320 personas privadas de la libertad, aunque su capacidad era para 241. Tenía, por tanto, 79 internos por encima de sus espacios disponibles.
En Pacho Viejo, municipio de Coatepec, la CNDH contabilizó mil 360 internos para una capacidad de 898, es decir, 462 personas por encima de los lugares disponibles.
El penal obtuvo 5.10 puntos y presentó hacinamiento, sobrepoblación, deficiencias médicas, problemas de alimentación, falta de custodios y presencia de actividades ilícitas.
La evaluación también encontró carencias en las actividades educativas y deportivas, además de problemas para la atención de personas en aislamiento y en la separación entre internos procesados y sentenciados.
El penal de Tuxpan fue el establecimiento con la calificación más baja de todo Veracruz, con apenas 3.89 puntos.
Ahí se detectaron deficiencias en los servicios médicos, alimentación, instalaciones, cocina y área médica, además de falta de custodios y actividades ilícitas.
Aunque Tuxpan no tenía sobrepoblación general —719 internos para una capacidad de 745—, sus deficiencias en seguridad, servicios y condiciones de internamiento provocaron que quedara al fondo de la evaluación.
Chicontepec ocupó el segundo peor lugar, con 4.30 puntos. El centro tenía capacidad para apenas 50 personas, pero al momento de la supervisión alojaba a 115, más del doble de su capacidad.
La falta de personal y atención médica fue una constante en los 18 establecimientos revisados. La CNDH reportó deficiencias en los servicios médicos e insuficiencia de personal de seguridad y custodia en todos los penales supervisados.
Además, 17 centros presentaron problemas en la separación entre procesados y sentenciados, y en 16 se detectaron carencias en programas para prevenir adicciones y ofrecer tratamientos de desintoxicación voluntaria.
En total, las cárceles veracruzanas tenían 8 mil 669 personas privadas de la libertad, pese a contar con capacidad para 7 mil 803. Son 866 internos más de los que puede recibir el sistema estatal.
Once de los 18 centros operaban por encima de su capacidad y en 12 fueron detectadas condiciones de hacinamiento.
Únicamente cuatro establecimientos alcanzaron una calificación de seis o más.
Zongolica obtuvo la mejor evaluación, con 6.42 puntos; le siguieron Tantoyuca, con 6.15; Acayucan, con 6.12, y Jalacingo, con 6.00.
Pero aunque fueron aprobados, sí se detectaron algunas irregularidades. En Tantoyuca, por ejemplo, había 211 internos para 151 espacios, mientras que Jalacingo tenía 294 personas privadas de la libertad en instalaciones destinadas para 144.
Con información de: E-consulta Veracruz


