El Reino Unido se sumió en un caos navideño conforme la Policía impedía que pasajeros subieran a trenes abarrotados, se cancelaban vacaciones en el extranjero, y se prohibía la entrada de viajeros por parte de Europa después de que Londres entrara en un cierre de emergencia.
Francia suspendió la entrada de pasajeros procedentes del Reino Unido durante 48 horas y Alemania canceló los vuelos desde Gran Bretaña, en medio de delicadas negociaciones sobre el Brexit con sus socios de la Unión Europea. Esas conversaciones aún están en una etapa crítica después del fin de semana.
En un cambio repentino, el Primer Ministro Boris Johnson canceló los planes para permitir que las familias se vean durante el período festivo, y el Gobierno advirtió que una nueva cepa del coronavirus está “fuera de control”. Hubo escenas de pánico en las estaciones de tren, con personas desobedeciendo las normas de distanciamiento social para salir de la capital antes de que las nuevas reglas entraran en vigor el domingo.
Irlanda prohibió los vuelos con Gran Bretaña al menos hasta el martes 22 de diciembre. Italia, los Países Bajos y Bélgica ya habían interrumpido los enlaces aéreos, de trenes o de transbordadores previamente.
Emmanuel Macron, la canciller de Alemania, Angela Merkel; el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, y la presidenta de la Comisión de la UE, Ursula von der Leyen, hablaron de la situación sanitaria en el Reino Unido y del Brexit.
Para el Reino Unido, es un doble golpe que podría dejar al país potencialmente aislado, con la pandemia aún causando estragos. Su salida de la UE ha estado marcada por una relación amarga con sus vecinos, y este último giro ha provocado que sus socios, en el pasado cercanos, le cierren las puertas.
También inflingirá más daños a las aerolíneas europeas en dificultades. El país era el más activo en la región el sábado (19) con más de 2,200 vuelos, según Eurocontrol.


