
Puebla registró el primer caso de miasis por gusano barrenador; en El Heraldo de México te informamos sobre esta infestación que es conocida también como “la gusanera”

De acuerdo con la Secretaría de Salud Federal, se registró el primer caso de miasis por gusano barrenador en el municipio de Vicente Guerrero, en la junta auxiliar de San Bernardino Lagunas, en Puebla. Según los reportes, el caso se registró en un hombre de 81 años a quien el personal de salud le levantó varias muestras de las larvas que tenía alojadas en una herida que tenía en la parte baja del rostro.
El reporte epidemiológico indica que este adulto mayor registra una infección por larvas de moscas, conocida como miasis, la cual se le desarrolló en la boca. Aunque actualmente se encuentra hospitalizado para ser atendido correctamente, te compartimos un poco sobre la miasis por gusano barrenador, desde qué es, hasta los síntomas y su diagnóstico.
Según el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria, Senasica, la miasis por gusano barrenador es “una infestación producida por larvas de mosca que se alimentan de tejido vivo de los mamíferos y rara vez de las aves”.
Refieren que existen dos especies de mosca que causan esta miasis: la mosca del nuevo mundo (Cochliomya hominivorax) y la mosca del viejo mundo (Chrysomya bezziana). La mosca del nuevo mundo se encuentra en el hemisferio occidental (Sudamérica y El Caribe), mientras que la mosca del viejo mundo se encuentra en el hemisferio oriental (Asia y África).
Esta infestación de miasis por gusano barrenador, se da cuando una mosca deposita sus huevos en la herida superficial de un mamífero.
Entre 12 y 24 horas después, las larvas eclosionan y se alimentan de tejido vivo durante 4 a 8 días; una vez desarrolladas caen al suelo para transformarse en pupas, emergiendo de 7 a 10 días después como moscas
Las larvas pueden infestar diversas heridas, incluso tan pequeñas como la picadura de una garrapata; no obstante, las infestaciones más frecuentes se presentan en el ombligo de los neonatos, en las heridas generadas por la castración o el descorne, así como en las regiones vulvares o perineales de las hembras.
“Cuando inicia la infestación se puede observar un movimiento leve dentro de la herida, la cual se extiende y se hace profunda conforme las larvas se alimentan de los tejidos, produciendo supuración serosanguinolenta. Generalmente los animales afectados se separan del grupo y manifiestan:
- depresión
- falta de apetito
- molestia en la herida
los animales que no reciben tratamiento pueden morir de 7 a 14 días después por toxicidad o por infecciones secundarias”.
La Senasica indica que la larva es de forma cilíndrica y que está rodeada “por una serie de anillos con espinas protuberantes que le dan la apariencia de un tornillo, es de color blanquecina y en un extremo tiene dos ganchos que utiliza para desgarrar los tejidos; a pesar de esto, es difícil distinguirla de otras larvas, ya que tienen formas semejantes, por lo que es necesario realizar el diagnóstico morfológico en un laboratorio oficial”.
Con información de: El Heraldo de México


