

En momentos en los que desde el edificio ubicado en la avenida Encanto y Lázaro Cárdenas parece instrumentarse una guerra de lodo contra el delegado federal de Bienestar, Juan Javier Gómez Cazarín, resulta inevitable detenerse a evaluar, con serenidad y datos duros el peso político de su contraparte, Esteban Bautista, quien —todo indica— ha hecho de la descalificación personal una estrategia recurrente frente al originario de Hueyapan de Ocampo,
Hasta ahora, los ataques hacia Gómez Cazarín se han ventilado en ciertos medios de comunicación con los que, curiosamente, el Congreso del Estado mantiene vínculos muy jugosos. En páginas digitales han vendido la narrativa que el ex diputado local impuso a su familia en la naciente administración municipal de Hueyapan ¿Acaso es por el dolor que Bautista Hernández sigue sufriendo por la derrota de su sobrino en Tatahuicapan de Juárez? ¿O solo será un poquito de envidia?
Gómez Cazarín con las “benditas redes sociales”.
Del otro lado, Gómez Cazarín ha optado por un canal distinto: su cuenta personal de Facebook, desde donde se defiende —con una frase de su hermano Luis Alberto: — “A los locos, poco caso y a los perros, un abrazo—” y en clara alusión a su adversario Esteban Bautista, a quien responsabiliza de los ataques a su persona y a su familia, acota: “No señores, no se es líder cerrando carreteras, haciendo manifestaciones violentas, ni brincando como chapulines de un partido a otro, para luego decir muy orondos que son “morenistas”. Son falsos. Los ideales y el amor al pueblo se llevan en el corazón, no en un puesto, que, por cierto es prestado”.
Vamos a los números
Sin embargo, más allá del ruido mediático y de la rivalidad interna, hay una pregunta de fondo que no puede soslayarse: ¿quién representa mayor rentabilidad electoral para la Cuarta Transformación en Veracruz? Y para responderla, no hay mejor método que revisar los resultados de los comicios municipales recientes.
En el distrito local 26, representado por Esteban Bautista, los números son contundentes. El PRI ganó en Cosoleacaque y Chinameca; el PT se impuso en Pajapan y Tatahuicapan de Juárez; Movimiento Ciudadano triunfó en Jáltipan, Soconusco, San Pedro Soteapan y Mecayapan; y el PAN se llevó Oluta. Bautista con Morena no fue capaz de ganar un solo municipio, vaya ni en Zaragoza, en donde resultó victorioso el candidato independiente, Miguel Ángel Grajales Mateo. Un dato demoledor si se considera que Bautista ostenta la presidencia de la Junta de Coordinación Política del Congreso del Estado y que su encomienda era, precisamente, consolidar al movimiento en su propio territorio.
Gómez Cazarín impuso la marca hasta en Tantoyuca
El contraste se vuelve aún más evidente al analizar el distrito 25, zona de influencia de Juan Javier Gómez Cazarín. En Hueyapan de Ocampo, su municipio natal, y en San Andrés Tuxtla, cabecera distrital, Morena arrasó, perdiendo únicamente Catemaco y por escaso margen. Pero su impacto no se limitó a esa región. Desde Palacio de Gobierno se le encomendó operar políticamente en otras demarcaciones, tarea que cumplió con resultados palpables.
Gracias a su estructura y operación territorial, Morena logró triunfos en Acayucan, Santiago Tuxtla, Saltabarranca y Ángel R. Cabada. Más aún: ante lo cerrado de algunas contiendas estratégicas, Gómez Cazarín amplió el espectro de su intervención y contribuyó a victorias claves en Córdoba, Tuxpan, Cerro Azul, Chicontepec, Papantla y Poza Rica, municipios fundamentales para la viabilidad electoral del morenismo en Veracruz en 2027 y 2030.
Un capítulo aparte merece Tantoyuca, bastión histórico del PAN y del cacicazgo de los Guzmán Avilés. Ahí, después de casi dos décadas, Morena logró un triunfo histórico con una intensa campaña de tierra encabezada por Roberto Sanromán Solana, en un entorno adverso marcado —según denunciaron— por prácticas políticas agresivas, muy letales. Para Gómez Cazarín, ese logro representa la “joya de la corona” de su trayectoria política, una meta que se fijó desde 2017, cuando conoció de primera mano el poder corruptor de los cacicazgos locales en la Huasteca.
Los datos son fríos y contundentes. Pitágoras no se equivoca. Meten la pata quienes, ante la falta de resultados y argumentos, optan por el insulto y la calumnia, esa que —como decía López Obrador— “si no mancha, tizna”. Hoy la reflexión es inevitable: ¿cómo explicar que un político con menos de 20 años de experiencia tenga mayor posicionamiento y eficacia electoral que otro con casi cuatro décadas en el oficio, incapaz de ganar un solo municipio en el distrito que representa?
De cara a 2027, Morena en Veracruz no puede darse el lujo de confundir la lealtad con la simulación ni la crítica con la descalificación personal. La pregunta clave no es quién grita más fuerte, sino quién gana elecciones. Y en política, al final, los números siempre terminan imponiéndose al ruido.
Con información de: Firmas.Mx


