
La sobreexplotación de esta especie provocó que su consumo fuera prohibido, pues las biznagas jóvenes prácticamente han desaparecido

Cada enero, millones de hogares mexicanos se reúnen alrededor de la Rosca de Reyes. Sin embargo, hay un ingrediente que ya no aparece en la mesa: el acitrón. Su ausencia no es casualidad, sino una medida necesaria para proteger a la biznaga, la planta de la que se obtiene y que hoy se encuentra en riesgo de extinción.
La sobreexplotación de esta especie provocó que su consumo fuera prohibido, pues las biznagas jóvenes prácticamente han desaparecido.
“Ya no hay individuos jóvenes, es decir, no hay repoblación; lo único que existe son ejemplares grandes de entre 60 y 70 centímetros, a los que les ha tomado crecer entre 200 y 300 años”, explicó María del Rocío Azcárraga, investigadora de la FES Cuautitlán de la UNAM.
Ante este panorama, especialistas de la FES Cuautitlán desarrollaron una técnica de germinación acelerada para la biznaga barril de acitrón. De forma natural, estas semillas pueden tardar hasta tres años en germinar, pero con este método el proceso se reduce de manera significativa.
“La semilla se coloca en agua, se aplica oxígeno —que favorece la germinación— y se varían la temperatura y el tiempo de hidroacondicionamiento”, detalló la investigadora.
Los resultados son alentadores: lograron una germinación del 65 por ciento de las semillas en apenas 24 horas, frente al 30 por ciento de aquellas que no recibieron tratamiento.
Esta investigación comenzó en 2015, su crecimiento fue monitoreado durante 18 meses y actualmente el invernadero de la FES Cuautitlán alberga mil 500 ejemplares de biznaga con ocho años de edad.
Gracias a este trabajo científico, investigadores estiman que en algunos años estas plantas podrían reintegrarse a su hábitat natural y, con un manejo sustentable, quizá el acitrón vuelva a ser parte de las mesas mexicanas sin poner en riesgo a la naturaleza.
Con información de: El Heraldo de México


