Las fuerzas armadas han estado librando una ofensiva de meses contra Abu Sayyaf, una organización pequeña afiliada al grupo Estado Islámico que ha cometido atentados.
Manila, Filipinas, 24 de agosto.— Presuntos extremistas islámicos detonaron dos bombas este lunes en un pueblo del sur de las Filipinas, matando al menos a 10 soldados y civiles pese a la aplicación de estrictas medidas de seguridad debido a amenazas del grupo Abu Sayyaf.
Al menos cinco soldados y cuatro civiles murieron en el primer ataque, cuando una bomba adherida a una motocicleta estalló al mediodía cerca de dos camiones del ejército estacionados frente a una tienda de comestibles y una tienda de cómputo en el poblado Jolo en la provincia Sulu, dijo el teniente general Corleto Vinluan, comandante militar regional.
“Se trató de un dispositivo explosivo improvisado transportado en un vehículo que estalló mientras nuestros soldados hacían compras”, les dijo a reporteros.
Una segunda explosión cerca de allí, aparentemente provocada por una atacante suicida, ocurrió aproximadamente una hora después y en ella murieron la agresora y un soldado, dijeron Vinluan y otros funcionarios.
“Un soldado estaba revisando que una persona estuviera bien y entonces ocurrió otra explosión”, manifestó Vinluan.
Se reportó que una tercera bomba sin estallar fue hallada en un mercado público. De inmediato las fuerzas armadas y la policía restringieron el acceso a Jolo.
Casi 40 soldados, policías y civiles resultaron heridos en los ataques, dijeron funcionarios militares y policiales.


