Con el calor encima: aumenta precio del refresco que muchos aseguran no poder dejar

Con el calor encima: aumenta precio del refresco que muchos aseguran no poder dejar

El ajuste afecta refrescos, aguas y bebidas saborizadas de distintas presentaciones en todo México


Si eres de los que no pueden arrancar el día sin su refresco favorito, prepara la cartera. Coca-Cola FEMSA confirmó un ajuste en los precios de sus productos a partir de este martes 4 de agosto de 2025, con incrementos que van de uno a cinco pesos según la presentación. El anuncio se realizó desde las oficinas de la empresa en Monterrey, Nuevo León, y aplica a nivel nacional.

La noticia cayó como balde de agua fría entre los consumidores habituales, sobre todo en estados como Veracruz, donde el consumo de bebidas carbonatadas y aguas saborizadas es parte del día a día. No es la primera vez que la compañía retoca sus tarifas, pero en un contexto de inflación persistente, cualquier aumento en productos de consumo masivo se siente de inmediato en el bolsillo.

El incremento no se limita a la clásica botella de refresco. Según lo informado por Coca-Cola FEMSA, los ajustes aplican de forma generalizada en distintas categorías de su portafolio:

  • Refrescos en diversas presentaciones
  • Aguas purificadas y saborizadas
  • Bebidas saborizadas de otras marcas del grupo

La empresa no detalló públicamente un listado producto por producto, pero dejó claro que el rango del aumento oscila entre uno y cinco pesos dependiendo del tamaño y tipo de envase. Las presentaciones personales y familiares estarían dentro del ajuste, lo que significa que tanto la tiendita de la esquina como el supermercado tendrán que actualizar sus etiquetas.

Desde Monterrey, la empresa explicó que el alza responde al incremento en los costos de producción y al impacto acumulado de la inflación en los insumos necesarios para elaborar sus bebidas. Este tipo de argumentos no son nuevos en la industria refresquera: el precio del azúcar, el aluminio para latas, el PET para botellas y los costos logísticos han registrado alzas sostenidas en los últimos años, lo que inevitablemente termina trasladándose al precio final que paga el consumidor.

Coca-Cola FEMSA es la embotelladora más grande del mundo por volumen, y en México opera en prácticamente todo el territorio nacional. Su capacidad de distribución y su presencia en millones de puntos de venta la convierten en un referente directo del costo de vida cotidiano, especialmente en comunidades donde las opciones de bebida son limitadas.

El anuncio llega en un momento en que la relación entre las grandes embotelladoras y el acceso al agua en México está bajo la lupa. En diversas regiones del país, incluida Veracruz, la extracción de agua por parte de industrias como la refresquera ha sido señalada como un factor que agrava la escasez hídrica en comunidades locales. La paradoja es evidente: en zonas donde el agua potable escasea o no llega con regularidad a los hogares, el refresco termina siendo una alternativa cotidiana, lo que genera una dependencia que se vuelve todavía más cara con cada ajuste de precios.

Este contexto ha generado críticas recurrentes de activistas, académicos y organizaciones de salud pública, que señalan el alto consumo de bebidas azucaradas como uno de los principales factores detrás de la epidemia de obesidad y diabetes en México, país que figura entre los primeros lugares mundiales en ambas condiciones. El impuesto especial a refrescos, vigente desde 2014, no ha logrado frenar del todo el consumo, aunque sí ha generado ingresos fiscales significativos para el gobierno federal.

Si bien los montos exactos por presentación no fueron publicados de manera oficial en un catálogo detallado, el incremento máximo de cinco pesos aplicaría a las presentaciones más grandes. Para los formatos pequeños, el ajuste sería de un peso o dos. En términos prácticos, una botella de dos litros que hoy encuentras en cierto precio podría subir entre tres y cinco pesos, mientras que una presentación individual de 600 mililitros podría aumentar uno o dos pesos.

Parece poco, pero si se consume diariamente, el impacto mensual puede ser notable para una familia de clase media o baja. En Veracruz, donde el ingreso promedio es menor al de otras entidades del país, este tipo de ajustes acumulados en productos básicos de consumo cotidiano terminan modificando el presupuesto familiar de manera real.

La respuesta más inmediata que dan los expertos en finanzas personales es revisar el consumo y comparar precios entre distintos puntos de venta, ya que la cadena de distribución puede generar diferencias. Tiendas de conveniencia, supermercados, tiendas de abarrotes y centros mayoristas no necesariamente ajustan sus precios al mismo tiempo ni con el mismo margen.

Por otro lado, organizaciones de salud insisten desde hace años en que reducir el consumo de bebidas azucaradas es beneficioso tanto para el bolsillo como para la salud. Agua natural, aguas de frutas frescas y otras opciones sin azúcar añadida son alternativas que, aunque no tienen el mismo peso cultural en la mesa mexicana, representan opciones más económicas y saludables a largo plazo.

Lo cierto es que, guste o no, a partir de este martes 4 de agosto de 2025, echar mano del refresco costará un poco más. Y como suele pasar con estos ajustes, una vez que suben los precios, difícilmente regresan a donde estaban.

Con información de: Xeu

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