Se fue en barco y volvió en avión: el Códice Azcatitlan regresa a México desde Europa después de casi dos siglos

Se fue en barco y volvió en avión: el Códice Azcatitlan regresa a México desde Europa después de casi dos siglos

Francia presta durante tres meses el manuscrito novohispano que narra la fundación, esplendor y caída de Tenochtitlan

El Códice Azcatitlan, que resume en 50 folios la historia del imperio mexica, ha vuelto temporalmente a México como un préstamo de parte de Francia para conmemorar los 200 años de las relaciones diplomáticas entre ambos países. El documento salió de México en 1840 y ha regresado casi dos siglos después para ser exhibido durante tres meses en el Museo Nacional de Antropología e Historia, en Ciudad de México. La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, y el presidente francés, Emmanuel Macron, acordaron en noviembre de 2025 el intercambio de este y del Códice Boturini para marcar el relanzamiento de la relación francomexicana.

El manuscrito describe la salida de los pueblos prehispánicos de Aztlán en la búsqueda del sitio en el que después fundaron Tenochtitlan, la capital del imperio mexica, donde hoy se encuentra Ciudad de México. Además, narra los episodios más significativos en el reinado de varios de sus tlatoanis (gobernantes) hasta la llegada, en 1519, de los conquistadores españoles, liderados por Hernán Cortés y la instalación del sistema de castas en la Nueva España. El Códice Azcatitlan tiene su origen a finales del Siglo XVII y los historiadores estiman que su primer propietario fue Fernando de Alva Ixtlilxóchitl, un político descendiente de Nezahualcóyotl, uno de los mayores gobernantes de Texcoco.

El códice es considerado tardío porque fue elaborado varios años después de la instalación del Gobierno colonial de la Nueva España, además de que fue dibujado a color en papel europeo y empastado como un libro. “En ese sentido creo que es muy importante el códice, porque es una versión tal vez un poco tardía, pero es una versión que aporta diversos aspectos relevantes para la historia de ese pueblo mexica”, explica Baltazar Brito Guadarrama, director de la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia. Las ilustraciones, por ejemplo, ya contienen algunas palabras en castellano, que han permitido confirmar la ubicación de algunos de los sitios en los que se basa el relato de la fundación de Tenochtitlan.

El viaje del Códice Azcatitlan desde su origen ha sido una travesía. Tras la muerte del primer propietario, el documento pasó a manos del intelectual Carlos de Sigüenza y Góngora, quien lo heredó a la biblioteca de la Compañía de Jesús. Parte del acervo de la orden jesuita fue adquirida por el historiador italiano Lorenzo Boturini en 1737. Su colección finalmente fue confiscada por el Virreinato y conservada en la universidad. Finalmente en 1830, el historiador francés Joseph Aubin adquirió el códice y lo llevó en barco a París, donde lo vendió al coleccionista francomexicano Eugène Goupil. Tras su muerte, la familia lo donó en 1896 a la Biblioteca Nacional de Francia, donde permanece bajo resguardo del Gobierno francés.

La exhibición del códice en México ocurre en una pequeña sala temporal del Museo de Antropología e Historia. Al centro de la habitación, protegido con cristales y con una luz tenue se encuentra el libro original que muestra sus páginas cuatro y cinco, en las que ocho pueblos originarios (matlatzincas, tepanecas, chichimecas, malinalcas, cuitlauacas, xochimilcas, chalcas y huejotzincas) se organizan para la búsqueda del sitio en el que Huitzilopochtli (dios del sol y la guerra) les indica que deben fundar Tenochtitlan. Brito Guadarrama asegura que se eligieron estas páginas para su exhibición porque mostraba el origen multicultural de los mexicas y de su mito fundacional. “Permitía que muchos otros pueblos pudieran identificarse, no nada más el pueblo mexica, sino otros siete pueblos más. Y en ese sentido creo que es más adecuado que venga la gente y se identifique con su patrimonio histórico”, menciona. El resto de folios pueden observarse en fotografías en un muro museográfico. “Algunas de sus páginas se perdieron con el tiempo, pero su contenido sigue abierto a la interpretación”, ha apuntado la secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza.

Mientras México recibe al Códice Azcatitlan, la Biblioteca Nacional de Francia, en París, exhibirá, a partir de la próxima semana, el Códice Boturini, también conocido como la Tira de la Peregrinación, elaborada en el Siglo XVI y en la que se relata el camino de los mexicas desde Aztlán hasta su llegada a Tenochtitlan. El documento ha sido enviado también en préstamo —algo que no ocurría en casi dos siglos— dado que pertenece a la colección de la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia. En diciembre, tanto el de Azcatitlan como el Boturini volverán, respectivamente, a los países que las han acogido. El Gobierno mexicano no tiene intención de reclamar el Códice Azcatitlán a Francia. “Los códices no pertenecen a las instituciones, pertenecen al pueblo y a las generaciones que se reconocen en ellos”, ha expresado Roberto Velasco, secretario de Relaciones Exteriores, en la apertura de la exposición.

México y Francia han emprendido en los últimos meses una cruzada por recuperar el patrimonio prehispánico que ha llegado a Europa a través de redes ilegales de tráfico de arte. El intercambio del Códice de Azcatitlan y del Códice Boturini, entre París y Ciudad de México, ha representado un reto logístico para los gobiernos de ambos países, que ha logrado concretar el préstamo en menos de un año, un récord para sus instituciones culturales. Investigadores de la Biblioteca Nacional de Francia, incluido su director de colecciones, Jean-Charles Bédague, cruzaron el océano Atlántico en un vuelo que ha traído, temporalmente, una pieza más de la historia de los pueblos originarios de México.

Con información de: Crónica de Xalapa

administrator

Related Articles

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *