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Aburto pidió la reapertura de su expediente, toda vez que considera necesario que se le dé a conocer toda la verdad del mismo a la sociedad.
El asesino confeso de Luis Donaldo Colosio, Mario Aburto, denunció ante la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) que desde que fue apresado es víctima de tratos crueles, inhumanos y de tortura, por lo que pidió que se reabra su caso.
La CNDH informó en un comunicado que abrió una queja por la negación del derecho a la salud en agravio de Mario Aburto, quien se encuentra preso en un penal de Guanajuato por ese asesinato, cometido en marzo de 1994.
El organismo indicó que inició una queja por presuntos actos “de obstaculización, restricción o negación del derecho a la salud y por presuntos actos de tortura, tratos crueles, inhumanos o degradantes” en contra de Aburto.
En la queja, presentada inicialmente por familiares de Aburto, se señalan “presuntos actos violatorios de sus derechos humanos”, en lo sustancial, que no se le brinda atención médica, ni la alimentación que requiere con motivo de los padecimientos crónicos que presenta.
Debido a ello “se encuentra muy débil y deteriorado en su estado de salud, pero además, que es víctima desde 1994 hasta la fecha, de diversas conductas, como tratos crueles, inhumanos, degradantes, y de tortura, que vulneran su integridad física y psicológica”.
Para confirmar estas denuncias, personal especializado de la CNDH entrevistó al agraviado, quien “ratificó lo anterior y expresó, de viva voz, que además es víctima de discriminación” ya que se le obstaculiza el acceso y ejercicio de todos sus derechos por la causa que originó la privación de su libertad.


