

Los dos fuertes terremotos registrados la tarde del martes en Venezuela no fueron eventos aislados. De acuerdo con especialistas, se trató de un fenómeno conocido como doblete sísmico, una situación poco común en la que dos sismos de gran magnitud ocurren prácticamente en la misma zona y con apenas segundos de diferencia.
En entrevista el investigador del Instituto de Ingeniería de la Universidad Veracruzana e integrante de Sismo Veracruz, Alejandro Vargas Colorado, explicó que el primer movimiento telúrico se registró a las 18:04 horas locales, a 23 kilómetros al sureste de Yumaré, con una magnitud de 7.2 y una profundidad de 20.3 kilómetros.
Tan solo 39 segundos después, ocurrió un segundo terremoto a 28 kilómetros al sureste de la misma localidad, con una magnitud de 7.5 y una profundidad de 10 kilómetros.
El especialista señaló que un doblete sísmico ocurre cuando dos terremotos de magnitudes muy similares se presentan en una misma región y generan ondas sísmicas con características prácticamente idénticas.
“En este caso la diferencia entre ambos eventos fue de apenas 0.3 grados en la escala de magnitud momento (Mw), por lo que cumplen con las condiciones para ser considerados un doblete sísmico o, de manera más general, una secuencia sísmica”, explicó.
A diferencia de una réplica, que suele ser significativamente menor al sismo principal, en un doblete ambos movimientos tienen magnitudes comparables y pueden generar daños importantes por separado.
Vargas Colorado indicó que los dobletes sísmicos no son comunes, aunque sí existen antecedentes importantes en distintas partes del mundo.
Entre los casos más conocidos se encuentran:
- Los terremotos de Turquía y Siria de febrero de 2023, con magnitudes de 7.8 y 7.6.
- Los sismos de Sumatra, Indonesia, en 2012, con magnitudes de 8.6 y 8.2.
- Diversos eventos similares registrados en zonas de alta actividad tectónica.
En México, precisó, no tiene registro reciente de un doblete sísmico de estas características, aunque sí son frecuentes las secuencias de réplicas posteriores a grandes terremotos.
Aunque algunas personas consideraron que las magnitudes no parecían suficientes para generar una devastación considerable, el investigador explicó que la cantidad de energía liberada fue enorme.
Detalló que un sismo de magnitud 7.2 equivale aproximadamente a la energía liberada por 64 bombas atómicas como la de Hiroshima, mientras que el terremoto de 7.5 representa cerca de 180 bombas del mismo tipo.
“Puede parecer que una diferencia de 0.3 grados es pequeña, pero la escala es logarítmica. El sismo de 7.5 liberó casi tres veces más energía que el de 7.2”, explicó.
A ello se suma otro factor determinante: la profundidad.
Los dos terremotos ocurrieron a profundidades relativamente bajas, entre 10 y 20 kilómetros, lo que provocó que la energía llegara con mayor intensidad a la superficie y aumentara el potencial destructivo.
El especialista indicó que los movimientos sísmicos estuvieron relacionados con la interacción entre la placa del Caribe y la placa Sudamericana.
En esa región convergen distintos tipos de movimientos tectónicos:
- Deslizamientos laterales entre placas.
- Procesos de subducción en algunas zonas del noreste venezolano.
- Sistemas complejos de fallas geológicas locales.
Esta combinación favorece la ocurrencia de eventos sísmicos de gran magnitud e incluso de fenómenos poco frecuentes como los dobletes.
Ante versiones que circulan en redes sociales sobre una posible conexión con terremotos registrados en Japón o en otras zonas del denominado Cinturón de Fuego del Pacífico, Vargas Colorado aclaró que no existe relación directa.
Explicó que diariamente se registran cientos e incluso miles de sismos en distintas partes del planeta, muchos de ellos de baja magnitud.
“No debemos asociar automáticamente un sismo con otro ocurrido en una región diferente. Son procesos geológicos independientes”, puntualizó.
El investigador de la Universidad Veracruzana recordó que los terremotos no pueden predecirse y advirtió sobre la difusión de información alarmista que asegura conocer fechas o lugares donde ocurrirán futuros sismos.
“Los sismos son fenómenos aleatorios. Nadie puede anticipar con precisión cuándo y dónde ocurrirán”, señaló.
Por ello, recomendó a la población participar en simulacros, conocer rutas de evacuación y mantener medidas de prevención ante cualquier emergencia.
Asimismo, destacó la importancia de que las autoridades vigilen el cumplimiento de los reglamentos de construcción para reducir riesgos ante futuros eventos sísmicos.
“Lo que sí podemos hacer es prepararnos. Esa es la mejor herramienta que tiene la sociedad frente a fenómenos naturales como los terremotos”, concluyó.
Con información de: Xeu


